Ancestras
Para poder soltar primero hay que sanar. Me ha costado mucho tiempo sanar las heridas, y todavía estoy en proceso, de mi niña interior. Durante mucho tiempo he estado en perpetua lucha y queja con mis ancestras, sobre todo con mi madre. La culpaba por su manera de haberme transmitido sus miedos, limitaciones, creencias sobre la vida y el mundo que nos rodea. Buscaba desesperadamente la manera de soltar los patrones que me dejó, sin darme cuenta de que el camino no era la lucha y el enfado, la queja y la reclamación. Si no que el camino para sanar, esas conductas ancladas en mi, siempre estuvieron en el amor y el agradecimiento. A través del amor he podido reconocer en mi madre el ser maravilloso que hubiera dado su propia vida por mi. Y he empezado a relatarme una historia bien distinta, pudiendo volver a conectarme con su autenticidad, despojándola de todos los velos que cubrían su preciosa esencia. Mi madre fue una mujer adelantada a su tiempo, que como fémina, me...