EL ARTE DE AMAR
Durante mucho tiempo he sufrido por AMAR, ahora me doy cuenta de la gran contradicción que eso significa.
El Amor es una energía que nos aporta crecimiento, creatividad, bienestar.
Amar en toda la grandeza del verbo nos hace libres, disfrutamos de quienes somos, de compartir nuestro ser más puro. Cuando amamos quienes somos, nuestro trabajo, nuestro día a día como el legado que estamos dejando en el paso por esta vida, todo tiene sentido.
Es por eso que llegado a este punto, me doy cuenta de que muchas veces lo que llamamos AMAR, no es exacto, pues nos confundimos con POSEER.
Creemos que ese sentimiento tan maravilloso que enciende nuestra luz interior viene dado desde el exterior. Esa emoción tan hermosa la genera en nosotros otro ser, nuestra pareja, nuestra madre, nuestros hijos, nuestra mascota.
Y es así como ante la pérdida de estos seres, caemos en el sufrimiento. Porque en algún momento caímos en la falsa creencia de que nos pertenecían.
El AMOR es una energía tan grande que es libre, no nos pertenecen las personas o cosas que amamos, sólo nos pertenece esa luz inmensa que sentimos dentro, y eso jamás se pierde. Puedes bajar su intensidad porque te enfoques en otras emociones, pero perderlo.... eso jamás.
Cuando un ser Amado nos deja en su forma física, no quiere decir que nos haya dejado sin su amor, y no es necesario que dejemos de amarle. Caemos en el error de creer que los seres somos nuestra forma física, y somos mucho más que eso. Somos energía que no desaparece, que queda impregnada en aquello que hacemos, en aquello que somos.
Si un día yo falto como ser físico, estaré en cada uno de mis escritos, en cada uno de mis pasos por el camino, en mis abrazos, caricias y besos dados. Y es por eso que pongo todo el amor en cada gesto, cada cosa que realizo con mis manos, con mi cuerpo está presente mi alma, para que cuando ya no esté, todos los que me aman puedan seguir sintiendo esa caricia en su rostro cuando vean mi flor preferida, cuando sientan las fragancias que vuelan en el aire fresco de la montaña. Que me sientan en el mar, en el cielo, junto al sol.
Cuando mi padre dejó su cuerpo físico, entristecí porque él era a quien pedía ayuda, consejo, era quien me sujetaba al verme caer. Y entonces comprendí que ese sufrimiento no era por él, si no por mi, porque ya no le tendría aquí presente en cuerpo y alma.
Con el tiempo sé que el está conmigo, cuando tengo dudas habló con él y siento lo que el me diría, cuando voy a la playa siento lo feliz que era viendo el mar, cuando como junto a mis hijos en navidad, soy feliz porque a él le encantaba celebrar en familia.
El Amor de mi padre nunca me ha dejado, está aquí conmigo y yo no he dejado de quererle. Vivo la vida como el regalo que el me ofreció y homenajeándole cada día siendo feliz, tal como el quería.
Recuerdo una de mis primeras inmersiones de buceo, fue una inmersión preciosa en Sant Feliu de Guixols, por primera vez vi las langostas en su entorno natural, unas paredes llenas de colores y de vida. Cuando salí lloré como una niña emocionada porque sentí que aquello que estaba viendo, disfrutando lo hacía para mí y para mi padre. El no tuvo la oportunidad nunca de hacer algo así, pero le encantaba el mar y se que le hubiera encantado vivir una situación así, fue sin duda un momento lleno de amor y de felicidad.
Ojalá algún día entendamos que el AMOR no se tiene, si no que se siente. Y podemos sentirlo siempre, el mejor gesto de amor que podemos ofrecer a los seres que amamos es nuestra felicidad, nuestra alegría de vivir. Y darnos cuenta de que somos mucho más que nuestro cuerpo físico, somos energía que ni se crea ni se destruye sino que se transforma y cuando uno deja su cuerpo, su estado físico, su energía queda en todo el legado que dejó en su paso.

Me encanta 🥰🥰💫💫💫
ResponderEliminarGracias💞💞💞😘😘
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