ZONA DE CONFORT                                           


Estoy confinada, con Covid, como una gran parte de población en estos días.

Omnicron ha venido a sacudirme, a sacarme de mi zona de confort. Los primeros días he estado peleando con mi cuerpo y con mi mente. No quería encontrarme mal, me enfado, el dolor de cabeza no me permite leer, estudiar, ni hacer nada de lo que pensaba hacer, si caía en este confinamiento.

Sólo tenia ganas de dormir y eso para una persona activa tanto física como
mentalmente no es aceptable.

Y entonces caigo en la cuenta de que debo abandonarme a la inteligencia superior de mi ser, duerme, descansa, recomponte. Eso es lo que te toca ahora, soltar, abandonarte, dejar de querer tomar el control sobre todo y sobre  tu proceso vital. 

Me cuesta tanto aceptar mi debilidad, aceptar mi vulnerabilidad, y para eso llegó este momento. Para recordarme que ya he pasado anteriormente por estos procesos de dolor, y cuando he dejado de luchar con ellos me han enseñado tanto... Me han demostrado que cuando me dedico tiempo a descansar a interiorizar, incluso a dormir, emerge de mi una nueva Eva reconstruida, es doloroso decir adiós a los viejos patrones. Porque aunque sepas que son tus propias limitaciones te has acostumbrado a convivir con ellas. 

Muchas de nosotras nos acostumbramos a vivir con el dolor , con la pérdida, con la escasez... y es en esos mares  donde sabemos nadar con facilidad. Nos vienen bien para no tener que dar otro paso más, el no puedo, no soy capaz, etc... están aceptados en este entorno. Si saliéramos de ahí ya no tendríamos excusas justificables para nosotras mismas.

Después de cuatro días de abandono empiezo a conectar con mi interior, y despojada de los quehaceres cotidianos, de la multitarea, de no parar de hacer cosas para no escuchar ni comprender. Entro en el mar en el que me encanta estar y que ya no recordaba como sumergirme. El océano del vacío, en este mar puedo detenerme con el tiempo, apreciar el sabor del café, escuchar música que llena mi alma, sin prisas, escribir y tener el valor de hacerlo. Desnudar mi alma, disfrutar del tiempo de estar conmigo, y crecer. Sentir la luz de mi interior, el amor que hay en mi y quiero compartir en silencio sin hacer alarde de ello.

Pero para llegar a poder sumergirme en ese mar primero tuve que salir de mi zona de confort, salir de mi día a día, de mi ruido, dejar el móvil en silencio, desconectar de las noticias. Echar de menos a las personas que llenan mi vida, relajarme y dejar hacer a mi cuerpo sin dar órdenes,

Soltar  el control, salir de lo conocido y escuchar mi interior. 


Comentarios

Entradas populares de este blog

El Principio

Ancestras

FELICIDAD